Las comuniones son las nuevas bodas

 

Nadela se convirtió este fin de semana en el punto de referencia para todo aquel que tiene entre manos organizar algún evento. El salón «… Sí, quiero» (abierto hasta este domingo a las 21 horas), ofrece a golpe de vista todos los servicios que uno pueda necesitar -e imaginar- de cara a organizar una boda, una comunión, un bautizo, o bautismo.

Tradicionalmente, estos salones atendían sobre todo a parejas interesadas en organizar su casamiento. Sin embargo, los tiempos están cambiando y los negocios que se citaron en el salón de Lugo coinciden en que las comuniones son las nuevas bodas. A lo largo de las dos jornadas fueron muchas las familias que echaron un ojo a trajes, vestidos, recordatorios o menús para celebrar el sacramento. Y es que las comuniones cada vez llevan más logística.

 

Para los bolsillos que se lo puedan permitir, se ofertan servicios que van desde hinchables a toros mecánicos pasando por fotomatones y pinchadiscos. Actividades divertidas para los niños, que son los protagonistas, pero que también pueden disfrutar los mayores. Incluso en los bautizos, que habitualmente eran eventos más íntimos, están cambiando las tornas y ya se contratan hasta «disc-jockeys» para acompañar las horas de barra libre.

En el tema del vestuario las comuniones también siguen la línea de las bodas. Hasta tal punto, explican desde el sector, que hay quien se atreve a vestirse de largo para el evento.

 

 

Un recorrido completo

La profesionalización del sector de los eventos es creciente, como se constató en Nadela. En el salón podían encontrarse vestidos y trajes de comunión, de novia y de invitada, pero también tocados, complementos, alianzas y todo lo imaginable.

Con darse un paseo por el espacio se podía organizar todo el evento. Desde elegir dónde comer y los menús, a los trajes, las fotografías, los viajes de novios o la música y las actividades para ambientar la fiesta. Incluso las propuestas de belleza se tienen en cuenta cuando se trata de organizar actos señalados. No hay margen para la improvisación.